Las instituciones financieras que
pierden oportunidades de fondeo frente a sus competidores suelen tener un
problema más silencioso: no han hecho visible lo que hacen bien.
Una institución financiera que pueda demostrar fehacientemente dicho estándar puede diversificar mejor sus fuentes de fondeo en mejores términos y forja relaciones de financiamiento de largo plazo.
La diferencia no siempre está en lo que haces. A veces está en lo que puedes demostrar que haces.
El capital responsable se mueve con evidencia
La pregunta que pocas
instituciones se hacen en voz alta
El costo de esperar
Tres beneficios clave que trae la Certificación
¿Por qué MicroRate?
El capital responsable se mueve con evidencia
Los fondos de inversión responsables y las instituciones financieras de desarrollo que hoy canalizan capital hacia el segmento de finanzas inclusivas en América Latina toman decisiones en base a evidencia. Y la evidencia que más pesa en su análisis, más allá de la información financiera es cómo tratas a tus clientes.
Dichos organismos, con operaciones a nivel internacional, han incorporado la gestión de la relación con el cliente como uno de sus criterios objetivos de asignación de fondos.
¿Sabes cómo se comportan realmente tus
oficiales de crédito una vez que están frente al cliente?
¿Alguna vez has podido, de manera independiente, verificar que lo que establece tu política de atención al cliente se aplica en la realidad? ¿Que el cliente entendió plenamente los términos del contrato de préstamo que firmó? ¿Que sabe cuáles canales tiene a su disposición en caso de presentar un reclamo?
En la experiencia de MicroRate, acumulada durante casi tres decadas en una amplia variedad de instituciones, la brecha entre lo que estipula la normativa y lo observado en la práctica es muchas veces más amplia que lo que los equipos directivos piensan.
Lo que no se mide, no se gestiona. Lo que no se demuestra, no se financia.
Cuando una institución completa el proceso de Certificación en Estándares de Protección al Cliente con MicroRate, obtiene tres resultados que se traducen directamente en valor operativo y financiero:
- Una fotografía institucional precisa de cómo opera tu entidad frente al cliente, con hallazgos accionables que la gerencia podría difícilmente generar internamente con la misma objetividad.
- Un certificado reconocido internacionalmente por los principales fondos y organismos multilaterales, que abre oportunidades de financiamiento.
- Un proceso de acompañamiento que no termina con la emisión del sello: MicroRate trabaja junto a la institución para que los hallazgos se conviertan en mejoras reales y sostenidas en el tiempo.
Las instituciones que incorporan los hallazgos del proceso con seriedad reducen su tasa de quejas no resueltas, alinean la operación de campo con el estándar declarado y mejoran la calidad de su relación con el cliente de manera medible.
El valor de un proceso de certificación depende, en gran parte, de la trayectoria, rigurosidad y credibilidad de quien lo conduce.
Durante décadas, MicroRate ha trabajado junto a instituciones financieras en distintos mercados, acompañando procesos orientados a fortalecer estándares, generar mayor transparencia y construir confianza frente a actores clave del sector financiero.
Ese recorrido le ha permitido consolidar una reputación basada en independencia analítica, experiencia técnica y conocimiento del sector en diferentes países del mundo.
Por ello, trabajar este proceso junto a MicroRate no solo representa una evaluación técnica, sino también una oportunidad para fortalecer la confianza y credibilidad de la institución frente a distintos actores clave del sector.
Las prácticas propuestas por el CP Pathway vienen tomando cada vez más relevancia dentro del sector y, al mismo tiempo, requieren un proceso progresivo de incorporación dentro del modelo de negocio, la cultura institucional y la operación diaria.
Por ello, las instituciones que comienzan con anticipación este camino suelen avanzar con mayor preparación y consistencia frente a
estándares que hoy son más valorados por distintos actores del ecosistema financiero. Dichas instituciones que se anticipan construyen una ventaja competitiva que sus competidores tardarán años en replicar.
El problema no consiste en decidir si certificarse o no hacerlo. Es más bien una decisión de cuándo, y si es que ese momento llega antes o después que la competencia lo haga.
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¿Por qué MicroRate?